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DEL DIARIO DEL HERBARIUM

Enero del 2017

DEL LABERINTO DEL HERBARIUM

Había una vez ...un espacio que requería un cambio radical en los jardines del parque del Herbarium. Con un soñado proyecto truncado una y otra vez, este rincón esperaba paciente un destino. En el año 2005 durante mis estudios de Terapia Hortícola en Canadá, encontré este lugar encantado en mi pensión de Vancouver Island. Fue mi primer contacto con un Laberinto y desde que lo vi, me quedó muy claro que era lo que esperaba mi conflictivo rincón en el Herbarium. Dos años después, 2007, preparando el segundo Certificado de Terapia Hortícola del Herbarium, me comuniqué con Meg Hansen, dueña de la pensión y facilitadora de Laberintos de la Veriditas Labyrinth Society. ¿Qué tal si incluíamos en el certificado el concepto del Laberinto como una herramienta de la Terapia Hortícola? Y ¿qué tal si ella venía a dictar un seminario al respecto? ¡Pero no teníamos Laberinto! Hicimos entonces el trueque de yo darle alojamiento y pensión durante su estadía en Chile y ella construir el Laberinto del Herbarium. Uno de nuestros jardines más visitados del Herbarium, ha sido caminado por muchas personas, adultos, niños, jóvenes, adultos mayores, personas con discapacidad física y psíquica, amigos, familia y vecinos. Es un espacio sagrado dentro de nuestro parque, uno que ha recibido risas, lágrimas, meditación, ansiedad, esperanza, silencio. Él devuelve con generosidad paz, armonía, sabiduría y claridad.

Basados en la mitología griega y en la historia del Rey Minos de Creta, el Minotauro y el famoso Hilo de Ariadna, los laberintos son jardines intrincados que datan de hace miles de años. Estos son lugares en los cuales gozar el silencio y la soledad escogida para poder –a través de la naturaleza- caminar y redirigir nuestra energía hasta el centro de nuestro ser.

El laberinto más antiguo data de aproximadamente 4,000 años atrás y se cree fue el construido por Dédalus como parte del palacio de Knossos en Creta para albergar al Minotauro, figura mitológica, hijo de un toro blanco y la esposa de Minos, rey de Creta. El Minotauro era alimentado regularmente con doncellas y mancebos atenienses hasta que uno de ellos, Theseus,  abrumado con tanto sacrificio decidió matar al Minotauro.  Cuando Theseus llegó a Creta, Ariadna, hija de Minos, se enamoró perdidamente de él y para evitar que muriera en las fauces del Minotauro, le regaló una espada y un mágico hilo dorado  que lo ayudaría a salir del laberinto. De este modo Theseus logró matar al Minotauro y salir triunfante y vivo para reencontrarse con Ariadna. Grabados en monedas y petroglifos de esta época avalan la historia y nos indican que muchos laberintos empezaron simultáneamente a construirse en varias partes de Europa.

Un laberinto puede tener un sólo camino - generalmente circular - que luego de algunas vueltas lleva a un centro.  Puede también formarse por uno lleno de bifurcaciones y cierres que no llevan a ninguna parte y estimulan la confusión y el sentido de pérdida. Estos últimos son conocidos en inglés como maze. Los laberintos pueden tener desde  tres hasta trece circuitos, entendiendo  estos por las circunferencias que rodean al centro y cuantos círculos hay que caminar hasta llegar a él. Los dos arquetipos son el de Creta, de siete circuitos, y el de Chartres (construido en el año 1201 en el subsuelo de la catedral de Chartres, en Francia) que tiene 11 circuitos.

Estos espacios mágicos dentro de un jardín pueden construirse  con distintos materiales. Los deslindes de circuitos pueden ser de arbustos siempre verdes, de hierbas aromáticas, de piedras, sólo dibujados en el piso o con la máquina de cortar pasto sobre el mismo prado. Si escogemos arbustos, podemos también escoger la altura de las “paredes”, así estas pueden ser muy altas lo que le dará un aire de misterio al recorrido. Podemos en su defecto  escoger especies enanas o utilizar la poda y mantener las plantas  a una altura que permita al caminante no perder de vista el centro.

De algún modo deberán estar presentes en el laberinto los cuatro elementos: tierra, aire, fuego y agua. Una fuente para saciar la sed de las aves es el centro del laberinto del Herbarium; el fuego está representado por las kniphofias o tritomas que florecen en la orilla norte durante todo el año. El viento se hace notar en las campanillas que se mueven con él y brindan con su sonido seguridad en el recorrido. La tierra nos regala su energía a través de las 350 plantas de boj (Buxus sempervirens) que nos guían en el caminar en este legendario jardín terapéutico abierto para la comunidad.

¡Larga vida al Laberinto del Herbarium!



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Los jardines, el vivero y el taller del Herbarium están abiertos al público de lunes a viernes entre las 8 y 17 horas.
Cerrado sábado, domingo y feriados.
SABÁTICO: ABIERTO EL PRIMER SÁBADO DE CADA MES, DE 10 A 16 HORAS
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El Herbarium es un espacio amable y accesible para silla de ruedas y coches de niño.
Estacionamiento dentro del lugar.
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