DIARIO DEL HERBARIUM

EDITORIAL JUNIO 2019

Amo el otoño, sus aromas, sus trinos, sus colores, sus frescores y hasta sus nostalgias y esperanzas. Sé que el proceso es necesario -junto con el frio Invierno- para que ocurra una gloriosa primavera. Para que la semilla tenga su dormancia y luego pueda germinar. Gozo cada día en su diferencia y veo el verano reflejarse en cada ocre y amarillo, como que el sol antes de entrar en su lenta retirada quisiera dejar su mejor color. Los morados de nuestras leucanthas me cantan historias del estío y su aroma llena mi alma de los mejores recuerdos y placeres.

Muchos creen que ya no hay nada que hacer en el jardín o la huerta en esta época del año. ¡Equivocados! ¡Es una de las más laboriosas e importantes! Con la ventaja de que no hace ya calor y en días medianamente soleados como ayer sábado y hoy domingo, podemos trabajar cómodamente.

Hay dos desventajas no menores si: ¡Los días vuelan! No nos damos cuenta y ¡Zaz! se hizo de noche! y la otra quizás sea muy personal pero la comparto igual: uno tiende a hibernar. ¡Nada más rico que quedarse en la cama calentita hasta tarde, el termo con té en el velador para no levantarse ni a la cocina, buena lectura, buena música, buenas películas!

Pero, al menos en mi caso, en el que por los años ya no hay obligaciones de niños, me obligan mis gallinas y una vez que bajo al jardín a darles su desayuno, ¡ya no hay vuelta atrás! Rápidamente cambio mis pjs. por ropa cómoda y abrigada y me quedo feliz trabajando mi huerta.

Mediados de junio y ¡sigo cosechando tomates! (Los de la foto son Persimom los amarillos y Limachinos tardíos los pintones). Creo que hay varios motivos: una excelente selección de semillas, una muy buena preparación de la tierra y una siembra tardía. Saco los últimos, aunque estén verdes y los dejo en un canasto bajo alero al lado de la puerta de la cocina. Irán pintando solos y aunque no tienen el delicioso sabor de los recogidos en pleno verano, siempre son mejor que los "Rocky" que venden en esta época en el mercado. Reciclo el resto de la mata en la compostera y preparo la tierra con humus y compost para sembrar una nueva tanda de arvejas. Las sembradas en abril ya van subiendo y empiezan a florecer. La siembra escalonada permitirá tener arvejas hasta fin de año. Para mi, para compartir, para mis gallinas y para semilla. Aprovecho de desmalezar alrededor de mis matas de ajo, ya hermosas y creciendo, planto una nueva esquina de lechuga Lollo Rossa y hago una nueva siembra de rabanitos. La Mizuna morada que se autosembró a fines del verano está preciosa y picante. Cosecho algunas hojas de acelga para hacer esta noche una tortilla con los huevos de mis gallinas felices. Una canasta de mandarinas y naranjas para el jugo del desayuno y algunos limones para aliñar mi ensalada. Me acompañan las mejores arias rusas hoy, preparándome para las del Bolshoi a fines de julio ¿Que más se puede pedir?

Bienvenido Invierno. Abrazo con ternura tu silencio, tu oscuridad, tu nieve, tus heladas, tus cielos estrellados y tus lunas que nos dan el momento de introspección, de descanso, de recuperación, de prepararnos para que al llegar la primavera la semilla germine con fuerza y alegría. Duerma duerma mi tierra, yo la cuido por lo que es y por lo que representa, siempre viva en mi corazón, en mis venas, en mis manos.

Feliz Solsticio de Invierno, feliz wüñoy Tripantu

Un abrazo desde el jardín