DIARIO DEL HERBARIUM

EDITORIAL MAYO 2020

16 de mayo. Está precioso el día, como para salir a trabajar a la huerta y al jardín y ahora que soy la única jardinera pues mis ayudantes están -igual que yo- en cuarentena, el trabajo es grande y las horas con luz se pasan volando. Barrer las hojas para alimentar el compost, dar de comer a las gallinas y mis cuatro boxer, limpiar el gallinero, desmalezar, sembrar, cosechar y regar (cuando llegará la bendita lluvia?) toma su tiempo pero es un ejercicio físico maravilloso y el mejor remedio para la ansiedad y el confinamiento que van de la mano en estos momentos.

El colorido de otoño es un regalo para la vista; los damascos, el ácer japónico, los liquidambar y el gingko se esmeran en sorprenderme cada día con sus rojos, burdeos y amarillos. Mis almendros, que salvé de los loros en la primavera (con una malla especial), ahora atraen a los tordos y dicharacheros compiten por los frutos. Es un encanto el jardín es esta época, con esa luz oblicua del otoño, los primeros juncos en flor, asomando los muscaris, brotando los heleboros. Me tiento a no barrer las hojas que le dan al paisaje esa decadencia romántica de la estación, cada una reemplazando el colorido de las flores de la primavera y el verano.

Les comparto algunos momentos de la huerta esta última semana. Todo lo que ven en las fotos se puede sembrar en maceta o jardinera. Solo necesita al menos 5 horas de sol. Y no olvidar el riego mientras no lleguen las lluvias o si está bajo alero o techo.

Buena y productiva cuarentena! A cuidarse y cuidar de la huerta y el jardín!

Un abrazo
Marie.

21 de mayo. Agradecida de la lluvia y rogando que siga, hoy es día de labores en la casa, muchos tecitos, verde, de hierbas, entonado con unas gotitas de tintura, una taza de Earl Grey en la tarde y para aprovechar el calor del horno, hoy haré el Sponge Cake Arana, para tratar de neutralizar con su aroma el de mis cuatro adorables boxer, la mejor compañía, y su característico olor a "perro mojado".

Y mientras horneo el biscocho, ordenaré mis cajas de semillas, una para las flores y hierbas, otra para las hortalizas y tomates. Reciclo los sobres de mi té favorito para las semillas pequeñas y reutilizo otros más grandes para semillas de zapallo y girasol. Siempre por supuesto rotulando con el nombre de la variedad, la fecha de recolección (la germinación baja muchísimo después de los dos años), el color de la flor (si corresponde) y también la procedencia de la semilla. Me acompaño de buena música, en mi caso hoy con una lista de los 40 que, junto con el aroma del horno, me trae de inmediato a la cocina a mis viejos bailando con Glenn Miller.

Un abrazo, hoy desde el hogar
Marie

23 de mayo. Mientras desgrano los porotos de mi huerta, me acuerdo como jugábamos con ellos cuando chicas. Eran nuestro capital cuando jugábamos a la "tiendita de la esquina" y nuestras fichas para canjear en el viejo Monopolio. En estos días de encierro obligado, de días cortos y muchos grises, el limpiar, clasificar y envasar las distintas semillas, es un trabajo muy sensual y gratificante.

Mirado desde mi formación de Terapeuta Hortícola, con esta actividad podemos estimular la motricidad fina, el pinzado, el tacto, la vista y el olfato. En valores cognitivos, la coordinación óculo-manual, la práctica de conocimientos básicos como contar, sumar, pesar, identificar por especie, por color, por época de siembra; reciclaje de sobres, rotulación (lecto escritura). En valores sociales y espirituales, este es un trabajo delicadamente sensual que ayuda a meditar y relajarse. Uno que trae muchos recuerdos y que nos llena de esperanza al proyectarnos a la primavera cuando sembraremos estas semillas y llenaremos nuevamente de vida la huerta y el jardín.

Un abrazo color esperanza,
Marie.

 

26 de mayo. La reproducción de plantas es mi terapia en estos momentos tan oscuros y surreales. Me conecta a la tierra, me da paz, me activa la esperanza, me hace entender el proceso de la muerte y su necesidad para dar vida. Entiendo ancestralmente a esa semilla que espera en la oscuridad. Que la necesita para germinar. Como confía en esa tierra fría y húmeda y se va hinchando en su reproducción celular explotando su raíz, luego su tallo y sus cotiledones buscando la luz. Cuanta enseñanza.

Hoy comparto este experimento de algo más de un mes, de reproducción del querido roble de mi Lar.

24 de abril. Con mucha alegría encuentro el regalo de la semilla de aquel a quien he abrazado varias veces estos años. Lo he visto crecer vigorosamente. He gozado de su maravillosa sombra. Hemos escuchado las mejores arias juntos y leído libros sabios. Sabe todos mis secretos. Es el corazón de mi jardín.

28 de abril. Después de tres días entre toallas de papel húmedas y a oscuras, algunas semillas han germinado.

18 de mayo. Luego de tres semanas. Cada una a su propio ritmo.

Hoy, 26 de mayo. Una raíz pivotante ya con raicillas secundarias y dos brotes de tallos aun conectados a la semilla que le da por el momento el sustento necesario. Mi pequeño gigante.

Continuará...