DIARIO DEL HERBARIUM

EDITORIAL MAYO 2021

¡BIENVENIDO MAYO! Y feliz día del trabajador para todos nosotros, aquellos que trabajamos la tierra, las siembras, los cultivos, las cosechas, las guardas. También aquellos que enseñamos sobre estos temas, continuando la entrega del valioso y ancestral conocimiento para las futuras generaciones.

En mi pequeña huerta urbana termino de cosechar los últimos tomates que como con deleite y ya siembro mis arvejas y habas. Los ajos sembrados la semana pasada, haciendo su proceso, pero aún no asoman. Temo haber escogido un espacio algo sombrío en esta época de sol oblicuo, podo algunas ramas disculpándome con su dueño el Espino, y confío en la tierra bien preparada y abonada y en que el astro rey irá entregando su luz y calor durante todos los meses que demora el ajo en crecer.

La generosidad de acelgas y lechugas es grande y picándolas en juliana, bien aderezadas con ajo y finas hierbas y un par de huevos frescos de mis gallinas, van a la mesa convertidas en unas tortillas deliciosas para comerlas solas o acompañando alguna carne o pescado.

Otra actividad de esta semana ha sido el ordenar mis cajas de semillas. Ahí guardo mis tesoros de temporada "confiando en la esperanza" como dice un aria de Vivaldi. ¡Hace que me sienta millonaria!

El jardín sigue dando trabajo y sus dones, pero también es de un buen huertero y hortelano el caminarlo, apreciar esos maravillosos colores otoñales, ir anotando lo que queremos mejorar y ver en él el próximo otoño y sentirnos parte importante de esa espectacular creación. Y dar las gracias.

¡Como me gustaría que Facebook e Instagram tuvieran la opción de publicaciones aromáticas! Esta es mi cosecha tardía de albahaca para un delicioso pesto que acompañará un buen plato de pasta fresca en el invierno. He optado por cosechar hojas, sin arrancar la planta, y así dejar que su flor haga semilla, para mi huerta de primavera. Me siento abeja visitando mata por mata, cosechando de la genovesa, de la thai, de la morada, de la griega. El aroma de este proceso es tan intenso y apasionado como un último encuentro amoroso. Les doy las gracias por haber alegrado mi huerta durante toda la primavera y el verano, con sus distintos colores, aromas y flores. La albahaca es la reina de las hierbas, no hay segunda opinión.

Les dejo la receta:
Lavar bien las hojas y dejarlas escurrir hasta secas. Poner en la licuadora y cubrir con aceite de oliva. Añadir sal de mar al gusto y un ajo por taza de albahaca (al gusto, puede ser menos o más). Licuar hasta formar una pasta. Vaciar en cubeteras de hielo y congelar. Cuando en el invierno haga un guiso, una cazuela, o según la cantidad de comensales, podrá sacar solo lo que necesite. Esto funciona como la magdalena de Proust, mientras goza sus platos invernales, el pesto hará su magia y lo trasladará a un día soleado de verano.

Hay muchas recetas de pesto. Algunas llevan nueces y queso parmigiano. Yo prefiero congelar el básico y, dependiendo del plato, una vez descongelado el pesto volver a procesar, añadiendo cualquiera de los ingredientes o ambos.

Bon appetit!

Un abrazo desde el jardín
Marie.